Artista Ai Weiwei en el Museo Helga de Alvear de Cáceres, donde se encuentra su obra 'Descending Light'

Ha recorrido el Museo cacereño que expone su obra de gran tamaño 'Descending Light' (2007), la pieza que da la bienvenida a los visitantes del centro.

27 julio 2021

 La propia Helga de Alvear ha dado la bienvenida al reputado artista, quien ha mostrado su satisfacción por reencontrarse con la obra en una sala creada a su medida.

Cabe destacar que, desde que el museo abriera sus puertas en Cáceres el pasado febrero, su obra 'Descending Light' se ha convertido en "todo un símbolo para la ciudad".

Durante la visita, la galerista y coleccionista ha puesto en relieve la "enriquecedora experiencia" compartida con los alumnos del instituto local IES Al Qázeres, quienes colaboraron durante en el proceso de montaje.

Así, tras aprender acerca del artista y su obra con una charla explicativa organizada por el Museo Helga de Alvear en las aulas de su propio centro, más de 60 alumnos visitaron la institución y se pusieron "manos a la obra" para engarzar parte de los 60.000 cristales rojos que componen esta espectacular lámpara meses antes de la apertura.

Además, el artista ha mostrado un gran interés por Los Caprichos de Goya, las obras de Doris Salcedo que acompañan su obra en la sala principal y ha recorrido una a una todas las salas del nuevo edificio del museo, deteniéndose en muchas de las más de 200 obras seleccionadas por el comisario José María Viñuela.

"Interesada en obras de arte que nos ayuden a comprender nuestro presente, Helga de Alvear ha sido coleccionista de la obra de Ai Weiwei durante muchos años. Donará a la ciudad otras obras del artista, que ahora forman parte de la colección del museo, entre las que se encuentran Sin título (2006), la videoinstalación 258 Fake (2003-2011) y Coloured vases (2008)", ha explicado el museo.

En este caso, en la obra que da la bienvenida a los visitantes del Museo, Ai Weiwei convierte la lámpara chandelier, común en los edificios institucionales de todo el país, en símbolo del lujo de las élites.

Así, crea una metáfora de la China contemporánea y, al mostrarla sobre el suelo, transmite un "claro mensaje político". "Pese al éxito material que ha producido el auge económico chino de los últimos años, el aparato de poder comunista debe derrumbarse para que exista una verdadera democracia que respete los derechos humanos".

La carga estética y política de la obra hizo que Helga de Alvear la incorporara a su colección en 2007 y, ahora, 14 años después, sigue atrayendo nuevas miradas desde su nuevo hogar en Cáceres.